URG celebra la aprobación de Resolución histórica de la ONU sobre prevención

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Miércoles 7  de Octubre 2020, Ginebra

El Universal Rights Group (URG) celebra la aprobación de hoy de una nueva resolución del Consejo de Derechos Humanos sobre la prevención de violaciones de derechos humanos y emergencias. La resolución, liderada por Noruega, Sierra Leona, Suiza y Uruguay, fue adoptada por votación en la sesión 45 del Consejo con 32  a favor, 11 abstenciones y 3 en contra (Bahrein, Camerún y Venezuela).

La resolución cubre todos los aspectos del mandato de prevención del Consejo no utilizado hasta ahora, según lo dispuesto por la Asamblea General de la ONU con su resolución 60/251 (y especialmente el párrafo 5f del mismo), en referencia a, tanto prevención primaria (o ‘aguas arriba’) así como prevención secundaria (alertas tempranas y compromiso temprano). La resolución también fortalece la habilidad del Consejo de conectar con otros pilares de la ONU (los pilares de desarrollo y seguridad) al hacer un llamado al Secretario General a compartir reportes relevantes del Consejo de Derechos Humanos sobre prevención en contextos específicos con otros cuerpos de la ONU (e.g. el Consejo de Seguridad), y al invitar al jefe de la Comisión de Construcción de Paz para informar en el Consejo anualmente.

Prevención primaria o ‘aguas arriba’

 Evitar que se produzcan violaciones en primer lugar significa, en esencia, trabajar con todos los Estados, a través de diálogo y cooperación,  para construir capacidad nacional de derechos humanos y resiliencia. El Consejo está – en principio – perfectamente situado para desempeñar un papel central en este ámbito, tanto en su propio sentido como también en línea con la Agenda 2030 y la actual reforma del sistema de desarrollo de la ONU.

La clave para cumplir la función de prevención primaria del Consejo será un mejor seguimiento y apoyo a la implementación nacional de las obligaciones y compromisos internacionales de derechos humanos de los Estados. Además de un mayor enfoque en la ‘agenda de implementación’ global de derechos humanos,  esto requerirá un pensamiento nuevo sobre cómo crear un ‘espacio seguro’ para el diálogo y la cooperación bajo el punto 10 de la agenda del Consejo (sobre asistencia técnica y construcción de capacidades).

Dentro de un espacio así, se debe alentar a los Estados a proporcionar voluntariamente información sobre el progreso de la implementación de recomendaciones de derechos humanos de la ONU, identificar brechas de implementación o resiliencia, y luego solicitar (y tener la oportunidad de recibir) apoyo en asistencia técnica y construcción de capacidades (por parte de agencias y programas de la ONU, y donantes bilaterales) que contribuyan a abordar esas vulnerabilidades. En línea con la resolución 60/251 de la Asamblea General, este proceso debe llevarse a cabo a petición del país en cuestión, y en cooperación con el mismo.

Con esto en mente, la nueva resolución solicita al Secretario General que realice una evaluación de todo el sistema de los niveles actuales de , y financiamiento para, la prestación de asistencia técnica y construcción de capacidades, y presentar propuestas para ampliar esa asistencia en el futuro.

Prevención secundaria o ‘aguas abajo’

 En cuanto a las alertas tempranas y el compromiso temprano, la resolución pone en marcha nuevos procesos y mecanismos basados en la identificación y respuesta rápida a los patrones emergentes de violaciones, en el fomento de la cooperación y el diálogo con Estados involucrados así como con organizaciones regionales (y sub-regionales), y en asegurar y generar confianza para evitar un agravamiento de la situación.

En particular, pone en marcha los cuatro sistemas / mecanismos siguientes para permitir que el pilar de derechos humanos de la ONU cumpla efectivamente su mandato de prevención secundaria:

  • Hace un llamado a la OHCHR a fortalecer su capacidad para recibir, manejar y analizar rápidamente datos de alerta temprana de todo el sistema de la ONU (incluyendo Coordinadores Residentes, Equipos de País, Asesores de Derechos Humanos, y Procedimientos Especiales), así como de actores nacionales incluyendo NHRIs, defensores de derechos humanos y ONGs. Esto significa construir una potente unidad de alerta temprana (un tipo de ‘sala de situaciones’ de la ONU) atendido por analistas superiores de derechos humanos. Esta nueva función de alerta temprana tendrá una única responsabilidad simple, pero vital: a saber, la identificación temprana de patrones emergentes de violaciones de derechos humanos que puedan señalar una crisis venidera.
  • Donde tales patrones sean identificados, la Alta Comisionada ahora tiene un mandato claro y explícito de señalar esas situaciones a la atención urgente de los miembros y observadores del Consejo, por ejemplo a través de sesiones informativas. Los miembros del Consejo tendrían que decidir entonces si la situación merece o no su atención, y si podrían o no contribuir de manera útil a prevenir una ampliación o profundización de la crisis. Al hacer esas determinaciones, podrían estar guiados por criterios objetivos (i.e. los ‘Principios Irlandeses’). Adicionalmente, además de señalar información confidencial sobre crisis emergentes a la atención del Consejo, la Alta Comisionada también estaría en posición para introducir esa información en los procesos internos pertinentes de la ONU, como las Revisiones Regionales Mensuales (RMRs).
  • Cuando los Estados concluyen que podrían ayudar, la resolución del Consejo reconoce que los Estados pueden entablar ‘cooperación y diálogo’ con el Estado y la región en cuestión, por ejemplo creando y enviando ‘misiones de oficinas buenas’ al país (e.g. integrada, por ejemplo, por miembros de la Mesa del Consejo, la Alta Comisionada, o personas eminentes de la región), para involucrar a todas las partes interesadas nacionales pertinentes (el gobierno, la policía, el ejército, partes opositoras, NHRIs, ONGs nacionales y locales, periodistas), facilitar el diálogo nacional, construir confianza, y aprovechar la diplomacia preventiva (directamente con actores nacionales clave). Tales misiones no necesariamente tendrían que concluir con un informe formal escrito (público) ante el Consejo o un comunicado de prensa (que tienden a socavar la confianza y a impedir una mayor cooperación).

Hablando sobre el voto de hoy, Marc Limon, Director Ejecutivo del URG, dijo:

“La resolución adoptada hoy con el apoyo abrumador de los miembros del Consejo, tiene el potencial de transformar la manera en la que el Consejo  aborda las violaciones de derechos humanos – pasando de un enfoque predominantemente reactivo a uno preventivo. El Consejo de Derechos Humanos es, según su mandato y poderes, el principal ‘Consejo de Prevención’ de la ONU, i esta resolución le permitirá finalmente desempeñar plenamente ese papel, tanto en su propio sentido como en combinación con los otros dos pilares de la ONU.”

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